domingo, 12 de noviembre de 2017

El poder de la palabra



Temer una  mirada,
Temer unas caricias,
Temer unos besos,
No temas las palabras,
Porque son  únicas
Y aman con pasión.


Rocío



Una gota de rocío
Acaricia blancos pétalos
En el silencio de la noche,
Entre silencios buscados,
Entre silencios callados,
Rozando el alma de una flor
Lejana, a veces triste y sola.


Gotas de otoño



Añoro la fresca lluvia
 E incipiente hierba
Que nos regala el otoño,
Añoro las primeras flores
Que aman lujuriosas
La tierra cercana,
Añoro las margaritas
Que tiernas  e inocentes
Prestan su amor hoja a hoja.
Cada noche sonrío a solas
Cuando mi mente revive
Versos soñados, vividos,
Versos y risas buscadas
En un tiempo muerto
De esta vida tan acelerada
Que une en la distancia
A luciérnagas solitarias.


Venus del espèjo




Hoy, he mirado tu espejo
Y los sueños que lo habitan,
Sueños que miran y besan,
Sueños semidesnudos,
Monotonías descartadas,
Cuerpo de mujer, mi adición
Que como juego solitario
Impregna piras de pasión
Sin máscaras, sin sombras.
Hoy he mirado tu espejo,
Espejo lejano y transparente
Que envuelve tu cuerpo
Transformándolo en alma
Que con luz serena y propia
Se muestra como versos
Infinitos, ocultados, melodiosos.
Hoy he mirado tu espejo
Y los sueños que lo habitan.


domingo, 5 de noviembre de 2017

Mañana de otoño.





Pasó una nube
Y dos y tres,
Iban riendo
Todas a la vez.
Por el suelo cayó una nuez
Y dos y tres,
Y casi todas a la vez.
Por el camino una niña
Y dos y tres,
Iban cantando
Las tres a la vez
Donde las nubes
Van tres,
Como las nueces
Y las niñas

De tres en tres.


Presencias




Junto al Cristo de los faroles
La luna está,
Hay campanas doblando
Como llantos en espiral,
La luna es una curva
Que brilla en libertad,
Mientras la noche respira
Aromas de ciudad.
Junto al Cristo De los faroles
Luna y sombra van,
La luna es cerradura
Que abre la madrugá,
¿Quién es la luna?
Que ilumina la oscuridad
Entre velas que bailan
Juzgando la realidad,
Contemplando estertores
Y silencios de humanidad.


Llueve en Barcelona




Llueve en Barcelona
Y no es agua fresca.
Lluvia de intolerancia
Servida sin hielo
Que mojando calles
Enturbia sentimientos.
Vendavales en el eco
Que estaban dormidos,
Vendavales buscados
Por el poderoso caballero
Cabalgando entre mentiras,
Medias verdades y ceguera.
Llueve en Barcelona
Y no es agua fresca.
Lluvia de poderosos,
Lluvia de enfrentamiento,
Padres, hijos, hermanos,
Amigos, que ya no hablan,
La intolerancia avanza
A lomos de un dragón
Que reina en la sinrazón,
Siempre admiré las rosas
Unidas a un buen libro,
¿Dónde está la cordura?
Llueve en Barcelona

Y no es agua fresca.


Nocturno otoñal.




Pasado divino que vienes
Cargado de horas yermas
Fuiste paloma lejana,
Que tozudo el tiempo
Tornó ligero ruiseñor.
Pasado divino que vienes
Cargado de ojos limpios
Claveles en verdes patios,
Que ebrios de suspiros
Transfiguran los tiempos
Entre olivos y trigales.
Pasado divino que vienes
Cargado de viejas canciones
Con sabor a primeros besos,
Que ebrios de amor primero
Subyugan tardes estremecidas

Entre amigos que perduran.


Visiones



Caprichos de guerra.
La niña se fue a la guerra,
Fue buscando un hombre,
La carne ya no duerme,
El sol va huyendo tenue
Y la luna asoma indiferente.
La niña se fue a la guerra,
Fue buscando un hombre
Porque la muerte lo miraba
Con ojos de enamorada,
Y ella, cada tarde lo soñaba,
La niña se fue a la guerra
Fue buscando un hombre
Al cual no recordaba,
Veo en mi carne tus labios
En mi memoria tu mirada,
Noche de luna estremecida,
Noche de luna recordada.
La niña se fue a la guerra,
Fue buscando un hombre
Aunque solo ve caminos,
Van pasando alamedas,
Cipreses, frondosos granados,
Se va agrandando la pena,
Sopla el viento amortajado,
Y la niña se fue a la guerra
Fue buscando un hombre,
En larga noche estrellada,
Entre encinares de luna
Su tierna alma libre voló
Entonces su búsqueda,
Triste y dulcemente cesó
Porque a la muerte caprichosa

Como a su hombre, enamoró.





Diez visiones



El aire
Prieto de matices
Atraviesa encrucijadas,
Entre los verdes.

El mochuelo
Abre los ojos
Y suspira el momento,
Es noche de luna.

El buey,
Cierra los ojos
Va cayendo la tarde,
Lluvia en la mirada.

La Nieve,
Las veredas duermen
Llora el cielo,
Lagrimas de algodón.

La Sombra,
La chicharra no duerme,
El sol grita
A un árbol solo.

La Estrella,
La blanca aurora,
Bombero de mañana
Apagando luceros.

La muerte,
A nada teme,
A todos asusta
Arrancando suspiros.

Luna dormida,
Guiñas desvergonzada,
Lujuria inmortal
Que trasvasas los tiempos.

El río,
Camino de plata
Córdoba y Sevilla
Se miran en un espejo.

El amor,
Puro azahar
Que tiembla temeroso
Si levanta el vuelo.




Adoctrinamiento.




Dejad a los niños en paz,
Solo necesitan maestros
Que les enseñen a volar

Y no doctrinas, para odiar.


domingo, 22 de octubre de 2017

Pasodoble



Tiene España un tesoro
Que vale más que el oro.
Suena la memoria del tiempo
Como bello mancebo enamorado
Saludando a ricos y pobres,
Habitando palacios y praderas,
Grandes salones, carpas de lona,
Hermosas o humildes casas,
Para deleite de enamorados.
Tiene España un tesoro
Que vale más que el oro.
Himnos que han unido
En combates de notas
Corazones desde el alba,
Humildes bandas de pueblo,
O sinfónicas del mundo,
Infinita y gloriosa cadencia.
Tiene España un tesoro
Que vale más que el oro.
Unido al valor del toreo
Da lustre a la bravura
Porque el arte no humilla,
Forja leyendas de un pueblo
En las tardes de fiesta,
Hermosa música hechicera.
Tiene España un tesoro
Que vale más que el oro.
He visto lágrimas de orgullo
Al son de “Paquito Chocolatero”
Porque
Tiene España un tesoro

Que vale más que el oro.




Volar mas alto



Volar más alto,
Escribiremos nuestro futuro
Con  pequeños gestos
Entre pasos firmes,
A veces titubeantes,
Muchas veces buscados,
Otras, simplemente  obligados.
Volar más alto,
El día vuelve tras cada noche
Volviendo  nuestros pasos
Al camino marcado,
Como cartas de una partida
De póquer entre tahúres
Que nos imponen veredas.
Volar más alto,
Es cuanto deseamos,
Aunque a veces la altura
Nos deja sin ver mundos
Que desapercibidos
Mueren entre silencios
Olvidados.
Volar más alto,
Ese es nuestro destino
Y quizás el único fruto
Que leguemos a nuestros mundo,
El tiempo pasa, sin pasar
Encerrado en esferas
De cristal,

Pero indefectiblemente, pasa., 


miércoles, 18 de octubre de 2017

Paisaje



Sobre el cerro pelado
Asoma San Roque,
Balcón de piedra forjado,

Viejos pinares
Que susurran a los vientos,
Altos cipreses
Que acarician las brisas,
Se acuesta el sol,
Sobre elevados muros
Y una estela de plata
Que camina sin caminar,
Entre soleares,
cuevas encaladas,
Higos chumbos,
Y grillos que despiertan.
Luna, luna,
La luna despide al sol
Luna prestada,
Luna de amores,
Amores que vendrán
Como la luz de cada día.

La Cordobesa.




Ojos de Córdoba,
Ojos de la sultana,
Ojos del amanecer,
Candil y guitarra
A los pies del Guadalquivir.
Aquella noche la luz
Soñó que era fandango,
Soñó que soñaba
Miradas de jazmines,
Tristes ópalos negros
Que en mi alma se posaban.
Por la ribera camina la jaca
Suenan cascos apagados,
Ya llega junto al Arcángel
La luz de la primera luna
Y el bullicio del palomar.
Tus ojos están húmedos
Como corza desvalida
En el tapial de las ermitas,
Ya llega la noche,
Ya se oye la guitarra
Entre aromas de clavel
Y efluvios de buen vino,
A los ojos de Córdoba
Ya reina la sultana,
La de los ojos soñadores
que sobrevive los tiempos

Acariciando una guitarra.


Desde mi balcón



Veo cómo se marchita la albahaca
Durante las soleadas mañanas
Y como vuelve a renacer cada tarde,
Aromatizando las puestas de sol
Junto a una pléyade de vencejos
Que cruzan el viento con elegancia,
Es un baile sin fin en el tiempo,
Siempre amenizado por sonidos,
Sonoras voces de aquí y de allá,
El trasiego perenne de los gorriones
El grillo que empieza su jornada,
El zumbar de los ávidos mosquitos,
El mar que se bate en las arenas
Con esa, su melodía lejana
Y las cotorras esas inmigrantes

Que tras  un largo día, por fin callan.


viernes, 4 de agosto de 2017

En la orilla



Por el río caminan mis ojos
Por el gran río.
Qué hermosa es la Adelfa
Y cuanta maldad por sus venas.
Flores rojas, Flores rosas,
La Alameda se esconde
Detrás de la cortadura
Remanso y paz del silencio.
Por el río caminan mis ojos
Por el gran río.
Una víbora de aspecto frágil
Baila en el polvo del camino
Sonámbula y muy fría.
Con vientos ausentes
En la ardiente tarde,
Chopos en cautividad. 
Por el río caminan mis ojos
Por el gran río.
Una abigarrada fila de hormigas
Cuál ejército bien mandado
Vuelve de tierras segadas,
El grajo discute con una Paloma
Entre altos peñascales,
Por un grano de trigo perdido.
Por el río caminan mis ojos
Por el gran río.
Una carpa curiosa
Sueña un bello salto
Camino de la tarde,
Las ondas mueven su mundo
Y el río sueña con remos
Que hoy, solo suspiros son.
Y mis ojos que no me mienten,
Me dicen que estoy viendo
El más bello río
Por el que caminan mis recuerdos.
 
 

La gaviota perdida



Una gaviota se ha perdido
Por la silla del rey Moro
Y es el viento de poniente
El que así lo ha querido.
Por la colina van sus ojos
Por la colina se van.
Posada en un saliente
Quieta y perdida está,
Está viendo caer el sol
Que pintando de rojo va
Los jardines del Partal.
Mira al cielo y la tierra
ya echa de menos el mar.
Por la colina van sus ojos
Por la colina se van.
Ya va cayendo la noche
Encendiendo las estrellas
Que le recuerdan al mar,
Ya no quiere volver a volar
La gaviota hacia el mar
Y es el viento de poniente
El que así lo ha querido
Que muera deleitándose
Muy lejos de su mar.
Por la colina se van sus ojos
Por la colina se van.