domingo, 16 de abril de 2017

Sensualidad pétrea



Oigo tu cuerpo,
Soñando seductor en la distancia, 
Sintiendo que atraviesa mis sentidos,

Oigo tu cuerpo,
Vibrar con el contacto de mis ojos,
Alimentándose solo de mis sentidos,
Oigo tu cuerpo,
Mostrando señales que me han de guiar
Por los senderos que desde tu nuca
Me han de llevar a esas hermosas, 
Húmedas costas, donde habita la ilusión 
Oigo tu cuerpo,
Cubierto por mis manos que acarician ,
Sintiendo como se erizan pieles sedosas,
Puertos infinitos que reposan entre satenes
Incitando a desterrar, rudas monotonías,
Oigo tu cuerpo,
Tatuando sobre mi piel tu aroma de mujer,
Los besos dados, deseados, los olvidados
Y Cada instante me desnudas sin tocarme
Plantando la semilla de tu universo sobre mi,
Oigo tu cuerpo,
Bella y triste, tú alma inexplorada, 
Playa luminosa donde se forjan sueños
Y adicciones permanentes en el tiempo.


Mañana de lluvia




Acaricia el viento las frondas copas , 
Esas, tus húmedas ramas doradas
En una mañana fría, monótona, gris,
calles soñadoras de reflejos otoñales.

Yo escucho como caen las hojas
en los abismos de los caminantes
como lagrimas de dolor estacional,
como infinitos amantes despechados.

No oigo los tiernos arrullos de las palomas,
el silencioso bullir de la monótona lluvia
apaga los alejados sonidos de la ciudad.
a veces silenciosos, a veces silenciados.

La vieja plaza asoma al final de la calle
reflejos brillantes en los cantos rodados
que amalgaman mosaicos del pasado
rememorando pretéritos juegos infantiles.

La lluvia, al besar el empedrado murmura,
"Ya estoy junto a ti, plaza de mis lamentos, 
como añoraba rozar las hojas de tus naranjos,
amar hasta el hastío el altar de tus fuentes."

Húmedos arriates que solo muestran la vida
de un viejo,enorme algarrobo de provincias
esparciendo libre, sus brácteas bronceadas
como un mullido colchón de generosidad.

Que hermosas son las mañanas de lluvia,
las que alejan a los caminantes al uso,
las que hacen solitarias las avenidas
las que van salpicando lagrimas de vida.

La ciudad muta en esos días de aguacero,
Y los amantes de tormentas buscan la luna
reflejada en tantas charcas de vida efímera, 
Instantes de belleza a ojos de caminantes.

Mañanas de lluvia, mañanas solitarias
caminos andados, remansos de paz.

Es Afrodita




Que daría por oír el rumor de ese cuerpo,
Que daría por sentir la brisas de esa voz,
Que daría por besar sus desnudos hombros, 

Y ver bandadas de rubores paseando por tu faz.
Tan mudo y vacilante es el amor, que pinta ojos
Con el brillo que brinda la ventana de una mirada,
Esa mirada que conjuga el candor y la lujuria, 
esa mirada bruñida y seductora que ilumina
Los destinos, esos abismos deseados y buscados
Y a veces hallados con deleite y cierto estupor.
Que daría por andar los senderos de ese cuerpo
Navegando por esos océanos de los sentidos,
Si, somos islas rodeadas de emociones temporales 
Que luchan cual caleidoscopio que se reinventa
Con cada mirada, así se junta pasado y presente
Y quien sabe, quizás el futuro descarte nostalgias.



Caminando en la vida



En un anden de la vida te busqué
Añorando trenes a los que no subí
Los ojos reflejando los raíles solitarios 

Frente a las luces de mis recuerdos
Sin lagrimas, como un viejo vagabundo 
Que un día lo deja todo, porque la vida
Le dio la espalda, socavando dignidades,
Caminando orgulloso con la frente erguida, 
Sin temor, sin complejos al qué dirán,
Porque esta vida llega dando tumbos 
Y tumbos devuelve,sin apenas reparos.
La vida es una hermosa bailarina
Que gira y sueña entre bambalinas
A veces reconocida, otras entre silencios
Buscados, o encontrados sin querer.
Nos aferramos a un viejo escenario 
Cuyas raíces suelen estar lánguidas, secas,
Raíces que no sumarán melodías al futuro,
Porque los escenarios debemos construirlos
Con cada paso, y las raíces son para plantas
Que añoran la tierra y sin la tierra mueren,
Por eso, solo por eso nunca seremos plantas,
Aunque muchos añoren vivir enraizados.
En la vida andamos persiguiendo el futuro
Cuando sabemos que el futuro nos alcanzará.


Bajo el limonero





Cuéntame tu verdad limonero, 
tenemos tiempo, mucho tiempo, 
Oigo las frivolidades que caminan 
Sin el libre albedrío de los tiempos,
Acallando conciencias sin cesar.
Fluye en armonía el río grande,limonero
Junto a sinfonías de eucaliptos al viento
Dando lustre a tus hambrientas raíces,
Así, cuando reine el silencio mas oscuro 
Deseo ver tus ramas, solitario limonero,
Plenas de blancos azahares de luz
Y mil murmullos de jilgueros en celo.
Cuéntame tu verdad limonero, 
tenemos tiempo, mucho tiempo, 
Al nacer nos enamoramos de la vida
Y a la muerte, sin remedio nos hacemos,
Porque es la única cura para la vida
Ya que si una vida vivida es intensa
la muerte es ese finalista milagro ,
De niños soñábamos ser mayores
Y ahora soñamos en volver a la niñez
Idas y vueltas de cualquier vida,
Cuéntame tu verdad limonero, 
tenemos tiempo, mucho tiempo.



Al Cristo de los Faroles.




Luces y sombras
Acarician la cal
Ya va camino al Calvario
Madre, dueña, compasiva, háblame 
Veo como tus lágrimas de siglos 
Caen como lluvia fresca
En tierras con esperanza,
Dolor sin olvido,
Sombras al trasluz,
El fuego y la cera
Lustran la blanca cal.
Veo correr las sombras 
en un mundo a media luz.
Ya se oyen los pasos, 
Pasos acompasados,
Pasos estremecidos, 
El silencio , 
Solo suena el silencio, 
Madre tengo frío, madre.
Luces y sombras
Acarician la cal,
Es la luz, ligera, tibia
Caminamos hacia la luz
Dentro de las sombras, 
Ya va camino al Calvario
El cortejo de silencio 
entre luces y sombras 
Que acarician la cal.



Retrato




Mi niñez, recuerdos de una calleja empedrada,
Cuando mil batallas entre indios y vaqueros
Adormecían parsimoniosas tardes de estío,

Recuerdos de un vieja, retorcida y verde parra
Que donaba fresca sombra a un diminuto patio,
Bajando los escalones asomaba alargado el corral,
Paredes rugosas, encaladas, llenas de lagartijas,
Clavados, grandes cáncamos sostén de tiestos,
geranios, gitanillas, claveles , miramelindos,
Adornan medianeras entre luces y fragancias
Que observan como un niño juega bajo una pila,
Pétreo altar que dejó huella perenne en mi cabeza. 
Y la barranca, donde se forjaron viejos miedos
Que aún perduran como sombras que nunca pasan,
Recuerdo el olivo, grande, dando sombra al gallinero
Y sobre el, los sueños eran sueños de un solo día, 
Sueños de conquista, de aprendiz, de mariposas
Sueños vertiginosos, sueños tan solo de un niño.



La saeta




No por muchos dineros
Vendió Judas al Señor
A un romano de Judea
Que lavándose las manos
Dejó limpio su interior.
Las golondrinas volaban
Muy cerquita de la cruz 
Iban quitando las espinas
Bajo nubes de quietud
Solo volando y llorando.
Golondrinas de pasión
Que volvéis en primavera
Venid a aliviar las penas
Al Cristo ,nuestro Señor
Que ya, sufre en la cruz.
Qué pena contemplar su faz
Que de sangre cubierta va,
Qué pena tus manos dan
Clavadas en un madero,
Siendo, el Dios verdadero.
La sangre pronto ya salía
Y el corazón ya roto está ,
La cara al cielo alzada va,
Con la mirada traspuesta 
Y aún sin ninguna protesta.
El cielo se cubrió de tinieblas,
La tierra muy pronto tembló ,
El día dejó de estar sereno
Ante la inmediata muerte
De Jesus el Nazareno.

lunes, 2 de enero de 2017

Los besos




Dicen que los besos mudos son 
Aunque quizás sin mucha razón,
Hay besos que se tornan miradas
Y muchas miradas que besos son,
Hay besos perdidos en el tiempo
Besos de ayer, que como recuerdos 
Amueblan cercanos nuestra memoria,
Hay besos que nunca pudimos dar
Besos desconocidos, besos sin sabor
Que fueron un quizás, que nunca fue,
Hay besos robados en labios infinitos
Besos que saben a deseos dormidos
No por siempre tan bien recibidos,
Hay besos que viven entre sombras
Besos que quizás nunca serán dados
Siendo permanentemente deseados,
Hay besos que duelen sin sentirse
Besos de amor plenamente henchidos 
Que pronto se deshacen como papel, 
Hay besos de traición casi perpetua
Besos que como una condena son 
Murmurados, encarcelados con razón,
Y besos de la más hermosa pasión, 
Besos que reniegan del amanecer
Eclipsando cada noche plena la luna,
Y es que los besos nunca mudos son.



El bautizo



Los sueños siguen el cauce del recuerdo,
caminando va el cortejo por el empedrado
Galante, tejiendo algarabía y lluvia a pelón 

Donde muchos niños a coro cantando van,
Padrino lagarto eche usted los cuartos
No se los gaste en vino, que es un gurrumino.
Por un instante desterradas las tristezas
La comitiva mira el reluciente y blanco caserío,
La poesía brota y brota entre los recuerdos,
Tañen campanas por un nuevo firmamento
Y resbalan las monedas por tristes bolsillos
Que tintineando van a la Meca de los niños,
Ese lugar donde los deseos ,monedas son,
Llegando con el viento y con el viento se van.



A orillas del Guadalquivir




El cerro contempla la mansedumbre
De aguas que reflejan inquietudes,
Aguas peregrinas que fueron lluvia, 
aguas que reflejan vuelos y cánticos,
Oh bellos abejarucos fulgurantes, 
elegantes cigüeñas que laboráis ,
Vencejos de ida y vuelta a empezar,
Miran como caminas entre barrancas
Cubiertas de tarajes, chopos , naranjos,
Amarillos trigos y verdes algodonales
Y en las laderas, encinas y acebuchales
Envidian tu majestuoso e infinito caminar.
El viejo eucalipto aromatiza la madrugada
Donando refugio a cuantos caminantes
Se acercan al vetusto embarcadero
Para deleitarse de tus mansas aguas,
siempre al cobijo y sombra del cerro. 
Hay en mis venas sangre de Guadalquivir,
De atardeceres mortecinos de luz del sur,
De Alma, tránsito y juventud casi olvidada,
En la orilla donde siempre canta el cuco
Y algunas veces resuena alegre el ruiseñor.
Si la historia es una efímera mirada
A la vida y a la muerte, tu eterno transitar
Es una hermosa prueba de que el tiempo
Pasa como pasa, en lento y eterno deambular.



La candelaria



Se han asomado, tenues a mis ojos ,
las brasas que jóvenes llamas fueron,
Iluminando cálidos rostros en la noche,
Esa Noche que recién nacido febrero
Purifica sombras bajo las estrellas.
Muestran ojos con mirada de ocasión,
Con el brillo de la lumbre y las sombras, 
revelando los fantasmas de cada cual,
Las invisibles manos que nos atenazan. 
Otros, cargados con viejas sillas de anea 
Donde asentar nostalgias, mansos sueñ
Reverdeciendo horizontes ya muy pasados,
Ver hojas de olivo convertidas en pavesas
Y ramas en fértiles brasas, haciendo hogar.
Sueño, las sombras atraviesan el fuego,
Sueño, sangrientas, las llamas se rinden,
Sueño, la plaza arde entre rojo silencio,
Van muriendo los sueños de una noche
sueños de luz, fiesta y a veces de luna.