martes, 25 de enero de 2011

Dedicatoria


De tierras moras 
versos comprometidos 
llenas la vida. 

De Amelia Díaz

viernes, 21 de enero de 2011

Amado otoño



Amado otoño 
que la muerte amamantas
con los vientos del norte

 Donde la noche sombría,
que camina con aromas
ofende a los olvidos.


Amado otoño
de las hojas navegantes
por aguas calladas


Donde las alamedas gimen,
por sus hijas perdidas
atormentadas ante el destierro.


Amado otoño
que al sol haces temblar
por las iras de Sumo


Donde las flores
efímeras viven sin amores
y las moscas, perecen monótonas.


Amado otoño
el de las aves emigrantes
y las mariposas esquivas


Donde las sonrientes auroras
siembran de rocío los predios
silenciando la  belleza del llanto.


Amado otoño
de embriagadoras mujeres
deseados puertos


Donde las naves atracan
al calor de las pasiones
ay amado otoño.



domingo, 16 de enero de 2011

viernes, 14 de enero de 2011

Córdoba clara



Dos mitades tiene la vida:
lo que ya pasó, 
hoy es un sueño;
lo que aún no pasó, 
otro sueño.

Oh villa entre las villas
Córdoba ,sultana y clara
la que en perfumadas  noches
huele a vino y rosas
besando al compás de la guitarra.

Sueño en la mitad pasada
en tus serenas callejuelas,
sueño en la mitad venidera
en tus aromas de ensueño
vertidos cual ola en las arenas.

Cuando la oscuridad, los sueños
disipe entre las estrellas
cuando la luna no ilumine
los caminos a tus murallas
mis sueños, perlas esparcidas.

Gacelas de ojos negros
que entre mirtos y cipreses
ornamentan  nuestro río
entre sueños de riberas,
 luz de romances eternos 

Jamas seas cautiva
de la sed de la serpiente
dale tu amor a las palomas
desterrando gavilanes,
nunca lagrimas amargas.


Dos mitades tiene la vida:
lo que ya pasó, 
hoy es un sueño;
lo que aún no pasó, 
otro sueño,
y Córdoba es la vida.

viernes, 7 de enero de 2011

El día después





Ya doblan las campanas
ya vibra la espadaña
como lloran los silencios
y tiemblan las cigüeñas.

La vida cruza el Aqueronte,
 manos diestras del barquero
manejan remos eternos,
hilos leves, que no se ven.


Nunca malogré la sangre
ahora, veo las altas torres
las que antes, oscuras eran 
ahora, si se muchas cosas.


Cosas que nunca vi soñar
ahora vivo en la memoria
 veo llorar a quien me quiso
veo cantar a las alondras.


Cruza la frontera
me dice la luna
cruza la frontera
me dice una estrella.


Ya llega el cortejo
por el empedrado,
ya llega el duelo,
por ahí va huyendo 
la vida.


Como llora ese hombre
y no es cobarde el llanto
y como sonríe a mi paso
como solo lo hace el amigo.


Ahora solo lloro 
por aquel que me llora,
como amansar su llanto,
como enjugar sus lagrimas.


Ya no soy nada,
solo un viento 
en del recuerdo,
que desde la nada
un día llegó.


A los que un día se fueron

jueves, 6 de enero de 2011

domingo, 2 de enero de 2011

La amistad



Toda la grandeza de este mundo
no sustituye una buena amistad
esa ciencia, de universos libres
lazo sagrado de anhelos vividos

Un buen rey, sabio a la sazón,
Nos legó eterna filosofía,
Quemad viejos leños,
bebed viejos vinos,
leed viejos libros,
tened viejos amigos.

Amigos se hacen al andar
por buenos caminos,  y si
la familia nos la dona el azar
amigos, escogemos por caminos

Que gozo puede compararse a
reencontrase con una vieja amistad
aunque el tiempo y la distancia
establezcan cruel dictadura.


A mi buena amiga Isabel Cristina

sábado, 1 de enero de 2011

La soledad



En un lugar  cualquiera
en una ciudad  perdida
donde los sueños anidan
junto a silencios universales,
bruscas y apagadas soledades.

Miro los ventanales, la tarde
alumbra silencios nocturnos,
la espera, desesperante es, 
 reloj, dictadura del tiempo
no oscurezcas mi esperanza.

Que hermosa era la soledad
cuando efímera y extraña
flotaba en nuestro universo
como amapola en trigales 
verdes, que dulce retiro.

Sonidos esperados, gratos sonidos,
familiares, señales de arribada
el reloj, el tiempo imparable
camina en su precisa tiranía 
una mano de soledad me atenaza.

Soy esa ermita olvidada
en la colina de las ausencias
donde no llegan peregrinos
donde el silencio atenaza
hasta las esquivas plegarías.

Me consuela mirar la Luna
envidio su luz prestada
como se escapa de la mar
como duerme en la montaña
oh triste soledad obstinada.

El reloj, ya no importa
hoy, nadie vendrá
comienza otra dictadura
la lentitud del tiempo
donde mora la soledad.