lunes, 2 de enero de 2017

Los besos




Dicen que los besos mudos son 
Aunque quizás sin mucha razón,
Hay besos que se tornan miradas
Y muchas miradas que besos son,
Hay besos perdidos en el tiempo
Besos de ayer, que como recuerdos 
Amueblan cercanos nuestra memoria,
Hay besos que nunca pudimos dar
Besos desconocidos, besos sin sabor
Que fueron un quizás, que nunca fue,
Hay besos robados en labios infinitos
Besos que saben a deseos dormidos
No por siempre tan bien recibidos,
Hay besos que viven entre sombras
Besos que quizás nunca serán dados
Siendo permanentemente deseados,
Hay besos que duelen sin sentirse
Besos de amor plenamente henchidos 
Que pronto se deshacen como papel, 
Hay besos de traición casi perpetua
Besos que como una condena son 
Murmurados, encarcelados con razón,
Y besos de la más hermosa pasión, 
Besos que reniegan del amanecer
Eclipsando cada noche plena la luna,
Y es que los besos nunca mudos son.



El bautizo



Los sueños siguen el cauce del recuerdo,
caminando va el cortejo por el empedrado
Galante, tejiendo algarabía y lluvia a pelón 

Donde muchos niños a coro cantando van,
Padrino lagarto eche usted los cuartos
No se los gaste en vino, que es un gurrumino.
Por un instante desterradas las tristezas
La comitiva mira el reluciente y blanco caserío,
La poesía brota y brota entre los recuerdos,
Tañen campanas por un nuevo firmamento
Y resbalan las monedas por tristes bolsillos
Que tintineando van a la Meca de los niños,
Ese lugar donde los deseos ,monedas son,
Llegando con el viento y con el viento se van.



A orillas del Guadalquivir




El cerro contempla la mansedumbre
De aguas que reflejan inquietudes,
Aguas peregrinas que fueron lluvia, 
aguas que reflejan vuelos y cánticos,
Oh bellos abejarucos fulgurantes, 
elegantes cigüeñas que laboráis ,
Vencejos de ida y vuelta a empezar,
Miran como caminas entre barrancas
Cubiertas de tarajes, chopos , naranjos,
Amarillos trigos y verdes algodonales
Y en las laderas, encinas y acebuchales
Envidian tu majestuoso e infinito caminar.
El viejo eucalipto aromatiza la madrugada
Donando refugio a cuantos caminantes
Se acercan al vetusto embarcadero
Para deleitarse de tus mansas aguas,
siempre al cobijo y sombra del cerro. 
Hay en mis venas sangre de Guadalquivir,
De atardeceres mortecinos de luz del sur,
De Alma, tránsito y juventud casi olvidada,
En la orilla donde siempre canta el cuco
Y algunas veces resuena alegre el ruiseñor.
Si la historia es una efímera mirada
A la vida y a la muerte, tu eterno transitar
Es una hermosa prueba de que el tiempo
Pasa como pasa, en lento y eterno deambular.



La candelaria



Se han asomado, tenues a mis ojos ,
las brasas que jóvenes llamas fueron,
Iluminando cálidos rostros en la noche,
Esa Noche que recién nacido febrero
Purifica sombras bajo las estrellas.
Muestran ojos con mirada de ocasión,
Con el brillo de la lumbre y las sombras, 
revelando los fantasmas de cada cual,
Las invisibles manos que nos atenazan. 
Otros, cargados con viejas sillas de anea 
Donde asentar nostalgias, mansos sueñ
Reverdeciendo horizontes ya muy pasados,
Ver hojas de olivo convertidas en pavesas
Y ramas en fértiles brasas, haciendo hogar.
Sueño, las sombras atraviesan el fuego,
Sueño, sangrientas, las llamas se rinden,
Sueño, la plaza arde entre rojo silencio,
Van muriendo los sueños de una noche
sueños de luz, fiesta y a veces de luna.