domingo, 28 de febrero de 2010

Olivo y olivar


Olivos y Olivares
Entre sol y vientos
Van donde van
Paraíso de los tiempos.

Amapolas, espigas solitarias
nunca verán el mar
no paren los sueños
que solo quedó el olivar.

Aceitunera que guapa estas,
Te esperare al viento
Aceitunero amante
Por San Blas me casaras.

A la sombra de la encina
me duelen los vientos
fui olivar que soñó el mar
la tierra quiero llorar

Tierra amante
Tierra sepulturera
cantas por no llorar
el ocaso de mi olivar.

Aceituneros fatigados
Raptados por la vida
También tus padres
También tus abuelos.

Juega la luz al alba
Surcos entre la niebla
esperanza en cada enero
Libertad en el verde olivar.

Cuanto de aceituneros altivos
Unidos al terruño y la miseria
Ahora que Jarcha no te canta
Triste andar de campesinos

Procesionan los vareadores
que cantan por no llorar
que solo, quedó el olivar
en los atardeceres con rumores.

La tarde susurraba valores
de ti quiero beber aceitunera
donde aprendiste a besar
Ángel mal herido de amores.

Como amo ese árbol
Manantiales de oleo
Navegando por océanos
Navegando por caminos.

Tan dorada como la tarde
De la mano de la noche
Volverás a mis verdes laderas
Cada año volverás
Alba, despiértame al amanecer.

Nació un día cualquiera
la locura de Don Quijote
si los amores locos no engañan
porque me cuesta tanto no amarte
mi eterno y hechicero olivar.



martes, 23 de febrero de 2010

La encina




El tiempo es principio
Y el tiempo es el final,
Sombras heridas por la luz
Se imponen con silencio.
La tarde, luminosa muere,
Tus ramas viven las estrellas
Cuando los versos y poemas
Ensombrecen los caminos.
Esos gritos al viento
De armonía silenciosa,
De primavera indecisa,
De otoños melancólicos
Entre torrentes de savia.
El tiempo sopla la belleza
En la senda de tus sentidos,
Presos soñadores de utopías,
Y eres prisionera de tu locura.
En tus ojos crecen horizontes,
Sombras de luz desnudas,
Ego imposible, ego revuelto,
Pincel, mendigo de soledades.
Hojas esquivas, hojas atinadas
Hojas encontradas sin voz,
Entre pensamientos frondosos.
Los deseos salpican la noche
De oropeles desnudos al alba
Como pescadores de amaneceres
Que suspiran por lluvias de vida.
Eres esa alma milenaria,
Poema entre las amapolas,
Semilla de tus mayores
Aroma de las dehesas,
Y reposo de caminantes.
Si, encina mía, las musas,
Esas esquivas mariposas
Te lloran condenadas
Por morir sin ser amada.
Como te aman los puercos,
Vírgenes y salvajes labios
A los que prestas tu ser.
Hoy tus cabellos plateados
Por los reflejos del tiempo
Y tu corazón golpeado
Por vientos impostores,

Sobreviven a los tiempos.


viernes, 19 de febrero de 2010

Creí que mi padre era Dios


Creí que mi padre era Dios
siempre, siempre a mi lado,
cuando sufría, cuando reía
cuanto sufría, cuanto reía.

Siempre agua cristalina
nenúfar de mis olvidos
puente de los elegidos
retorna, bella golondrina.

Recuerdo las ilusiones
escritas sobre la brisa
palabras al sol, sin prisa,
el pastor de mis cavilaciones.

yo soy tu mañana,
tu eres mi ayer,
esa nave capitana.

Mi padre no era Dios
era luz del bosque
no son uno, sino dos.