domingo, 16 de abril de 2017

Retrato




Mi niñez, recuerdos de una calleja empedrada,
Cuando mil batallas entre indios y vaqueros
Adormecían parsimoniosas tardes de estío,

Recuerdos de un vieja, retorcida y verde parra
Que donaba fresca sombra a un diminuto patio,
Bajando los escalones asomaba alargado el corral,
Paredes rugosas, encaladas, llenas de lagartijas,
Clavados, grandes cáncamos sostén de tiestos,
geranios, gitanillas, claveles , miramelindos,
Adornan medianeras entre luces y fragancias
Que observan como un niño juega bajo una pila,
Pétreo altar que dejó huella perenne en mi cabeza. 
Y la barranca, donde se forjaron viejos miedos
Que aún perduran como sombras que nunca pasan,
Recuerdo el olivo, grande, dando sombra al gallinero
Y sobre el, los sueños eran sueños de un solo día, 
Sueños de conquista, de aprendiz, de mariposas
Sueños vertiginosos, sueños tan solo de un niño.



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