viernes, 7 de octubre de 2016

LA ALAMEDA



Vestida de verano camina la tarde
Te miraste en mis ojos en silencio,
Silencio en el que se mecen las hojas
Y el remanso cristalino de la vieja carpa.
En su dialogo la Alameda pierde hojas
Como los hombres pierden las palabras.
Sobre el río los vencejos sobreviven
Y en las copas las brisas flirtean 
Alumbrando temblores de esperanza,
Quisiera volver a ser niño de nuevo
Porque los ríos se van callados
Levándose los reflejos de sus orillas
Alamedas, naranjos y densos tarajes. 
Cuando encuentre mis senderos,
Junto a esas viejas vías de siempre
Y los reflejos de mi cerro protector,
Volveré a ser niño, junto a la Alameda,
Escuchando como canta el Abejaruco.






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