sábado, 29 de agosto de 2015

Si tu no estás




En una bella huerta
observé como el cielo
con tristeza amanecía,
solo porque no venias.

Ay mi niña,vente ya
que mi huerta no brilla
si tu en ella  no estas,
Ay mi niña,vente ya.



Aire que roza


Vladimir Volegov

Cuando algún día yo me muera
pretendo ser como el aire
para estar siempre a tu vera.




lunes, 24 de agosto de 2015

La buenaventura




En el  azar esta repartido el amor
rey tirano y bien amado a la vez.
Ese  premio buscado por tantos
y por tantos silencios añorado,
solo basta un instante encendido,
unos ojos de pupila transparente,
 una mirada que despierte sentidos,
una sonrisa mecida por el silencio,
 un aroma entre calles empedradas, 
un deseo de lejanas y altas sombras,
 o una carta extraviada en un mazo
que a veces roza existencias dormidas,
 a veces rasgando frágiles carnes,
que bajando desnudas, a veces lloran,
y otras bien vestidas, sombrías brillan,
siempre ocurre al enlutarse la tarde
cuando las aves dormitan entre tejas.
A veces el futuro esta en el presente,
y el pasado, el pasado siempre queda
entre recuerdos,añoranzas y llantos,
En el  azar esta repartido el amor
rey tirano y bien amado a la vez.




La Buenaventura, Julio Romero de Torres..Sobre el alfeizar de una ventana, dos mujeres sentadas, de perfil . A la derecha, una de ellas, con atuendo popular y las piernas recogidas hacia atrás, no parece que consiga –ni siquiera mostrándola el cinco de oros– atraer la atención de la otra joven que descansa sobre el propio alfeizar, mientras su gesto denota una manifiesta melancolía que trasluce una preocupación amorosa.
Tras ellas, Córdoba, representada ahora por la casa y fuente de la Fuenseca, el Cristo de los Faroles y el palacio del Marqués de la Fuensanta del Valle, en cuya puerta aparece una mujer envuelta en un mantón rojo y recostada en el quicio, recurso compositivo que usará en varias ocasiones desde Mal de amores (Córdoba, Museo de Bellas Artes), de hacia 1905.Alinea, como telón de fondo, los edificios y el monumento, sin importarle que en realidad se encuentran muy alejados entre sí.
Y de nuevo, entre la buenaventura y el paisaje urbano del fondo, una escena abocetada y secundaria: una mujer que quiere retener a un hombre, en relación con el motivo principal de la pintura: el amor, o mejor, el desamor.


Es ésta una pintura de compleja lectura que quizá se podría resumir en la tristeza de una joven enamorada de un hombre casado –circunstancia de cuyo peligro le avisa la echadora de cartas–, al que en segundo plano intenta retener su esposa, quedando ésta abandonada, en un tercer plano, en el quicio de la puerta.
Analizando la composición y el tema de La Buenaventura se hace necesaria la comparación con otras obras de Romero de Torres, lo que lleva a considerar el valor de la «repetición» en la pintura del maestro cordobés. La primera repetición se da en el propio título, pues se menciona entre sus pinturas otro lienzo igualmente conocido como La Buenaventura.





Ausencia




Porque dijiste que vendrías
aquella noche cerrada,
si ya sabias de tu ausencia.


Llantos





En ese día que me muera
no quiero llantos callados,
solo una poesía cualquiera.



Vacío




Soñé que contigo reía
a medianoche desperté,
y vi nuestra cama vacía.


Soñando




Si fuese piedra con cantos
mis aristas por ti daría,
por varios besos callados.


Aromas



Cuando tu aroma percibo
todo mi cuerpo despierta,
lloro por no estar contigo.


sábado, 22 de agosto de 2015

Ángeles y Fuensanta


Ojos que sueñan, ojos que respiran instantes,
ojos que claman que caiga impasible la tarde.

La nave de las sombras atraca en claros puertos
besando piedras cansadas con la ternura del Sur,
sosegada ternura que horada fresca altas torres,
y es que la vida encierra las verdades del mundo,
 turbias aguas que  reflejan rayos de luna nueva.

Dos mundos, dos miradas, un río de soledades
separa horizontes entre recuerdos y pasiones
solo ese río, entre llanos, sospecha la verdad,
esa gran verdad que huele a lagrimas venideras,
esos ojos doloridos que clamarán entre sollozos.

Dicen que las cartas de amor, a veces duelen
separando ciudades y alimentando oscuridades,
y dicen que a veces, amansan densas tormentas
entristecidas de luz entre campos de verdades, 
entonces nos aferramos a los viejos recuerdos.

Queda un amor fraguado entre aromas de ribera
y queda una sepultura por desamores entreabierta,
ornada por encajes y sedas, entre lunas que pasan
 y muchas veces temblorosos y  enigmáticos ojos,
como carbón apagado entre lunas encendidas.

Ojos que sueñan, ojos que respiran instantes,
ojos que claman que caiga impasible la tarde.



Obra realizada en 1909. “Ángeles y Fuensanta” aparecen en escena sentadas junto al quicio de una ventana, por la que se divisa en la penumbra del atardecer la Ribera, el Campo de la Verdad y al fondo, las lomas de los Visos. 

Ángeles, figura de la izquierda, viste una blusa blanca de encaje, falda parda que se ciñe a sus piernas y mantón negro. Sus manos finas y alargadas sostienen un medallón con retrato en miniatura. Fuensanta, figura de la derecha, viste de negro, con encajes blancos en puños y cuellos. Sus manos sostienen una carta abierta, donde aparece la firma del pintor, y en las rodillas un mantón rojo. 
Esta obra responde a la época en que el pintor se inspira en una manera de expresión atrayente, algo enigmática, simbólica siempre. La incógnita de la composición está en la carta abierta y el medallón; el motivo, en el joven que pasea por la Ribera.
Escena de gran misticismo, en la que los personajes están dibujados con sobriedad y equilibrio. Magníficos retratos que nos anuncian lo que años más tarde sería la faceta más prolífica del pintor: el retrato. La individualidad de los personajes es una constante en la obra de Romero de Torres, y por ello, aunque formando parte de una composición, son elementos aislados sin relación entre sí. 
En “Ángeles y Fuensanta” se advierten esta individualidad e incomunicación, de tal modo que sí prescindiéramos de uno de ellos y construyéramos un nuevo lienzo la obra seguiría teniendo sentido, por tratarse de dos auténticos retratos aislados en un mismo lienzo.



sábado, 15 de agosto de 2015

El poema




Pasa el tiempo y de nuevo vuelves a mi 
No se sí somos o fuimos o acaso seremos 
Pero gozar el instante revive el alma, 
Deja que mi pensamiento entre en tu cuerpo 
Y deja que mis caricias lo recorran incansables, 
Cuerpo que oigo gemir en el silencio nocturno ,
Cuerpo que tiembla entre torrentes de placer. 
Me gustaría conocer la verdad de tu espíritu 
Sobre las tibias arenas rozadas por la mar, 
Y que unas furtivas manos moldeen sin tregua 
Esos calidos versos, añoranzas de mis deseos.



Pasan los años



Oprimidas las estrellas por el alba 
Mis pensamientos derivan en recuerdos, 
Recuerdos marchitos entre brumas, 
Brumas dulces y sedientas de engaños, 
Engaños dichos sin palabras , sin labios, 
Labios sellados , cautivos , mansos y fríos. 
Angosto talante el de los ojos fracasados 
Aquellos que miran sin mirar viendo sin ver. 
Dragón que moras entre bandadas de ojos 
No lamentes que la vida triste y pueril pasa, 
Lamenta solamente, el no haberla vivido. 
Dicen que las mariposas desnudan versos 
En cada brisa renovada por sus frágiles alas, 
Aunque sólo los aderezan de aromas descarriados. 
Mis pensamientos, preñados de vendavales 
Ven pasar a esos aguerridos guerreros, 
Curtidos en batallas cadenciosas, los años, 
Dicen que los años son en gran medida ,
ciencia y yo, pienso que los años pasados , 
planos, dulces, duros, solo son plena conciencia.


Miradas



No se quien entiende las miradas 
Ni el alfabeto en el que se asientan, 
Hay miradas de puro manantial 
 Que castas y sin manchas refrescan, 
Hay miradas de niebla espesa 
Cual muro imperfecto no translucen, 
Hay miradas disfrazadas de mendigo 
 Que como rosas contienen sus espinos, 
Hay miradas pérdidas en los recuerdos 
 Que ven flores en negras noches, 
 Hay miradas de cienos y aguas turbias 
Que como zarzas colonizan orillas, 
Hay miradas de lujuria contenida 
A veces provocación , a veces pasión, 
Hay miradas de pura admiración 
 Que descubren los colores olvidados, 
Hay miradas de pura ambición 
 Que roban nanas hasta la muerte, 
Hay miradas de tristeza amarga 
Plenas de soledades y suspiros, 
Hay miradas plenas en desamores 
Pasionales y nadando en imposibles, 
Y hay miradas de amor no contenido 
Que hasta al otoño ponen hojas, 
Hay otras miradas, tantas como ojos, 
Aunque yo no entiendo las miradas 
Ni el alfabeto en que se asientan.


Paseos de verano



Hoy los colores eran desmayados, 
Silenciosos, ausentes , despersonalizados, 
Cuanta nerviosa ansiedad fluye cansada 
Entre esas las corrientes de humanidad 
 Que demandan con prisa aromas de Narcisos 
Entre perennes y húmedas hileras de tarajes . 
Se aprecian ricas y floridas hortensias, 
Alguna bella amapola, solitaria entre verdes, 
Hermosas rosas de diferentes colores, 
Y que decir de los altaneros gladíolos 
Que entre coquetas margaritas se cimbrean 
Al son de las intermitentes y húmedas brisas , 
Admiro los recios cipreses, bien plantados, 
Desafiantes, sin temores a mitos u oscuridades, 
Y que decir de los viejos olivos, arrugados, 
Retorcidos por los años, pero firmes, puros, 
 afortunados de sus periplos por los tiempos, 
Unas viejas damas de noche reflejan tiernos, 
Dulces y últimos aromas de una luna de pasión. 
A veces, con la mar encendida las olas reflejan 
Impasibles palmeras que soportan invasiones. 
Cada día nuevas especies colonizan el lugar 
Algunas bien viven, otras solo sobreviven 
Y todas escuchan los latidos silenciosos 
De soleados edificios que duermen o bostezan.