sábado, 21 de febrero de 2015

Rayos de luna





Anoche, en el silencio de nuestro mundo
unos tenues rayos de luna acariciaban
el contorno de tu cuerpo semidesnudo, 
y en silencio envidié ese exquisito  roce 
y mis ojos temblaron extasiados por tu paz.
Deseo conquistar tu espalda con mis brazos,
asaltar tu cuerpo hasta que tiemblen los deseos,
tomando tu baluarte e inflamando la pasión,
no hay turbios antojos, solo indómitos anhelos.
Mis dedos en tus caderas garabatean sin freno
abriendo ese ánfora protector de tus tesoros,
dedos de seda para cubrir tus  hendiduras,
suaves dedos de satén que sensualmente
invaden recodos ardientes, despertando suspiros
y como frutos maduros brotarán cataratas
que fecundarán valles anhelantes y solitarios,
extendiendo rumores de calma silenciosa entre 
cánticos serenos de luna. acallados al amanecer.



miércoles, 18 de febrero de 2015

La gracia




Ya suspira y llora la blanca azucena
junto a los cipreses de San Rafael,
unas alas rotas que no reflejan luz
ni sombras, solo lagrimas ahogadas
en presagios de mundos temblorosos.
Desnudos,intrincados páramos de nadie
que junto a deseos antiguos y ciegos
marchitan frágiles sueños prisioneros,
liberados junto a palabras traicioneras,
afrentas,  locuras amargas y olvido.
Podrá ese puñal horadar las sedosas,
las pálidas aguas cristalinas sin fuerza,
pero no podrán con arboles de sueños
ni doblar suspirantes varas de azucenas.
Cuan lejanas quedan las alamedas del río
entre remolinos de incertidumbres
obstinadas y melancolías entreabiertas,
que caminan entrelazadas entre trinos
de ruiseñores y otros pájaros de ribera,
suspiros y llantos de blancas azucenas.



La Gracia.(Julio Romero de Torres): Junto con El pecado y Las dos sendas forma parte de una trilogía sobre el tema del amor místico y el amor profano con la mujer como protagonista de esta dualidad. Para ello utiliza la misma modelo que en el El pecado, cuadro complementario y sin el cual no es posible entender en su totalidad esta obra. 

En este lienzo de 1915 se observa el descendimiento de una joven desnuda que es recogido de forma sutil por dos monjas. Justo detrás y en el centro una anciana, símbolo de la sabiduría, se mantiene en actitud redentora y parece perdonar a la mujer que acaba de perder su honra. A la derecha, una joven vestida de negro llora mientras sostiene en una de sus manos una vara de azucena, símbolo de la pureza perdida. Al fondo un paisaje imaginario lleno de luz y de contrastes verdes y azules con el cementerio de San Rafael a la izquierda, la iglesia de la Fuensanta, el río Guadalquivir, la Calahorra y el Campo de la verdad, el Puente Romano, la Mezquita y su torre, la fachada de la iglesia de Santa Marina, San Lorenzo, el paisaje arquitectónico de Córdoba y Sierra Morena. 

lunes, 16 de febrero de 2015

Tiempos que pasan



El tiempo es de una fertilidad  silvestre,
Ese rosal imaginario que enraíza firme
Entre las columnas que sostienen la vida.
Que de  hermosos y envidiados sueños, esos
De Luces y sombras repartidos sin equívocos
A lo largo de mil  silencios inolvidables,
De ese Edén de ardiente y sensual sangre
Inspirado en juventudes plenas  y bellas.
Siento como siente la dalia en la montaña,
Siento como se marchita entre soledades,
Entre ardientes latidos y sonoros silencios.
La blanca, la angelical dalia que tanto soñé
Ahora yace vencida y hostigada por el olvido.
Es lo que tiene el tiempo, que viene y va
Como un viento pasajero que a veces hostiga
otras sorprende con su sincera y natural pureza
y que siempre, siempre pasa haciendo caminos.





miércoles, 11 de febrero de 2015

Letrillas a la política


Como cada cual lo siente,
así le clava el diente.

La sentencia esta servida,
unos cantan con alegría
otros tantos  viven al día,
verdad esa, archisabida,
Otras veces bien fingida,
porque alguno, siempre miente.

Como cada cual lo siente,
así le clava el diente.

Muchos aman al dinero
también otros hablan mal de el
bien sea moneda, bien sea  papel,
de ambos sin color, a ninguno prefiero,
que los políticos van bien servidos
y los otros se presentan como desvalidos.

Como cada cual lo siente,
así le clava el diente.

Cuanto necio y que bajo nivel
que aunque parezcan de cabeza tremenda
no hay persona que les entienda,
y que nadie por ello, me tache de cruel,
porque con el dinero  que cobran
mas de la mitad, enteramente sobran.

Como cada cual lo siente,
así le clava el diente.

Y es que todo lo que comedido comienza
mas pronto que tarde acaba en desvergüenza
y por muchas y dignas palabras que escucho
desde el principio al final, no valen mucho, 
y no les  preocupan puntuales sermones
siempre que en los cuatro años, no falten jamones.

Como cada cual lo siente,
así le clava el diente.

Canten, canten sus señorías
que mas que aplausos llueven llantos
que por desgracia, es hoy mal de tantos
y mientras tanto sigan con sus fruslerías,
sigan, sigan cantando en ese teatro
que mas pronto que tarde serán menos de cuatro.

Como cada cual lo siente,
así le clava el diente.



lunes, 9 de febrero de 2015

Blanco y negro



Con la punta de tus dedos indecisos
buscaste ebrios gritos silenciosos,
en la ciudad de las calles sin nombre
calles anónimas, desterradas, sollozantes,
no quiero perderme en esas calles
 y a la vez  deseo  no ser encontrado.
Con la punta de tus dedos indecisos
avidamente rozas los sueños imposibles
los que descansan entre ansias errantes
que son de carne , hueso y de sombras,
inventadas sombras, infinitas sombras,
que acrecientas cuando abres la ventana
y la radiante luz gozosamente te abraza.
Con la punta de tus dedos indecisos
señalas almanaques de caducas hojas
despidiendo estaciones que pasan sin pasar,
que besan sin besar y aman sin amar, 
gozan sin gozar y a veces viven sin vivir,
inocentemente, como un juego sin fin. 




domingo, 8 de febrero de 2015

El Vagabundo



Canta, sueña, siente los latidos de la tierra
soñando los puertos que quedan en la distancia,
cantando a una vida que galopa entre naufragios,
sueña, que los sueños son como rojas amapolas
entre azules y frías neblinas de cielos luminosos 
 y los  verdes, esos verdes del trigal solitario.
Canta a rayos de luz que apuñalan la oscuridad,
sueña, sueña con la mirada rota entre melancolías 
con esos aromas que embriagaron el olvidado orgullo
uniendo fantasmas del pasado en cascadas de suspiros,
porvenir de llamaradas en los laberintos del destino.
Canta, sueña, siente los latidos de la tierra, la tierra
la que acuna, la que alimenta, la que ríe, la que llora,
y el único horizonte de un camino que pleno de zarzas
y que a veces, solo a veces sonríe a aquellos que lloran.