miércoles, 23 de diciembre de 2015

Guadalquivir



Vuela elegante el aguilucho asomado al vacío,
Inmensa ingravidez que deleita escalofríos
Y silencios de amaneceres cautivos de vida,
Pasan zorzales con frescas prisas atropelladas
Escapando de los miedos helados del norte
Y de aquellos amenazantes cielos escasos de luz.
Amanece con espumosas brisas heladas
Donde el sol corteja las intemporales sombras
Acariciando umbrías con anhelos de Casanova
Y reflejándose en unas aguas que mansas corren,
Junto a riberas de álamos vestidos de escarcha
Y tarajes que resisten  amarilleando al invierno.
Veo vertiginosas e inmensas torres coronadas
Que como guardianes de nuestro gran río perviven
Al tiempo cual escultura sobre pedestal rocoso,
Sus adornos,  el blanco caserío que resbala firme
Entre neblinas que despejan dejando ver los sueños.
Caen con ritmo cansino las hojas de la higuera
Sin sangre que las sustenten a unas esbeltas ramas,
Repartiendo  aromas embriagadores, de la niñez,
Mientras, los aceituneros, con ritmo y mucho frío,
Atesoran la cosecha entre silencios rotos por el vareo.
Camina entre meandros la sangre de Andalucía,
Entre trigales incipientes que tiemblan cada noche

Entre gentes que cada día cantan , lloran, y  aman.


No hay comentarios: