sábado, 10 de octubre de 2015

El panal





Unos gritos silenciosos la calle esconde
Entre calores y penumbras casi ausentes,
Vuelven las tardes tórridas de nuestro sur,
Esas que desnudan aceras de paseantes
Dormitando los sentidos entre jazmines.
Bajo el alero de una vieja teja olvidada,
Flanqueada por  exuberantes jaramagos
Amamantados por el estimulo estival,
Laboran esas amantes de horizontes,
Néctares y patios de  aguas cristalinas.
Mi memoria evoca esas tardes pasadas,
La niñez a veces cruel por inocencias
Crispaba desafiante mundos anónimos,
Mundos angustiados por nuestra presencia,
Intercambiando risas por aguijones insidiosos.
Tras el viejo mundo precipitado en el olvido,
Con nuevos bríos y quizás con alguna lagrima
Y juiciosas de su desgracia, remontan días,
Erigiendo universos anhelantes de silencios.





Un pequeño panal en una vieja casa abandonada de una de la blancas calles de Arcos de la Frontera, me hizo rememorar mi infancia

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