domingo, 21 de junio de 2015

El río de la vida




Agua, agua pura, puras gotas de rocío
Amarillento estío, atajo a beldad futura.

Como desengañadas  gotas serranas
Bajan los manantiales en  soledades,
Esos laberintos de negras adversidades
Que unidos, fundan castos fontanales..

Fontana pura, fuente de agua bravía
Perpetuada en  un instante original
Que forjando oasis, fundas tú espiral,
Donde el dueño de la luz refleja tu valía.

Así cuándo emerges libre, caminas bravo,
En tu primaveral y  lozana  juventud, locura,
En tu sonriente verano de madurez, anchura,
A tu  otoñal y curtida vejez, del mar esclavo.

Agua, agua pura, puras gotas de rocío
Amarillento estío, atajo a beldad futura.

Eres el caminante de verdes alfombras,
Eres fértil alimento de yermas huertas
Donde cada mañana te cantan las alondras
Con esas, sus bellas y libres alas abiertas.

Bajas entre abedules retozando puro,
Entre aromas de limoneros embelleces,
Siendo siempre tus  orillas ciegos jueces,
y tu lento caminar, el camino mas seguro.

Alimentando la noria eres  savia de la vida
Percibo que cada noche sueñas en  esencia
Bajo lunas sin noches y noches de presencia
Que como luciérnagas de luz iluminan su herida.

Río, camina con libertad, busca con ansia el mar
Lo hallarás con bondad  que desde siglos es tu altar
Entre terciopelos de colores de diferentes claveles,
Ansiando ser el buen samaritano de aguamieles

Agua, agua pura, puras gotas de rocío
Amarillento estío, atajo a beldad futura,

Expirando en el mar con digno señorío.



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