sábado, 4 de abril de 2015

Tierra





Fuego, amamantado por el  aire, domado por el agua
tu, yerma y calcinada juventud sin dueño ni presagios,
pensadora de sueños, sueños de crisálidas entre cenizas
ungidos los destinos prisioneros de tus abismos sepulcrales,
tu, cuna de simientes que como dementes sortilegios, galopan.
Torbellinos de vida bostezando a la luz del celeste fuego
ebrios, voluptuosos, delirantes como prisioneros liberados
que gotean esperanzas entre la fronteriza vida y muerte,
y es que ese viejo sembrador de ilusiones, el tiempo
atraviesa tempestades y fabulas imaginadas, convirtiéndolas
en milagrosos ecos de vida que desafían olas de tinieblas.



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