lunes, 9 de febrero de 2015

Blanco y negro



Con la punta de tus dedos indecisos
buscaste ebrios gritos silenciosos,
en la ciudad de las calles sin nombre
calles anónimas, desterradas, sollozantes,
no quiero perderme en esas calles
 y a la vez  deseo  no ser encontrado.
Con la punta de tus dedos indecisos
avidamente rozas los sueños imposibles
los que descansan entre ansias errantes
que son de carne , hueso y de sombras,
inventadas sombras, infinitas sombras,
que acrecientas cuando abres la ventana
y la radiante luz gozosamente te abraza.
Con la punta de tus dedos indecisos
señalas almanaques de caducas hojas
despidiendo estaciones que pasan sin pasar,
que besan sin besar y aman sin amar, 
gozan sin gozar y a veces viven sin vivir,
inocentemente, como un juego sin fin. 




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