sábado, 21 de febrero de 2015

Rayos de luna





Anoche, en el silencio de nuestro mundo
unos tenues rayos de luna acariciaban
el contorno de tu cuerpo semidesnudo, 
y en silencio envidié ese exquisito  roce 
y mis ojos temblaron extasiados por tu paz.
Deseo conquistar tu espalda con mis brazos,
asaltar tu cuerpo hasta que tiemblen los deseos,
tomando tu baluarte e inflamando la pasión,
no hay turbios antojos, solo indómitos anhelos.
Mis dedos en tus caderas garabatean sin freno
abriendo ese ánfora protector de tus tesoros,
dedos de seda para cubrir tus  hendiduras,
suaves dedos de satén que sensualmente
invaden recodos ardientes, despertando suspiros
y como frutos maduros brotarán cataratas
que fecundarán valles anhelantes y solitarios,
extendiendo rumores de calma silenciosa entre 
cánticos serenos de luna. acallados al amanecer.



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