jueves, 30 de enero de 2014

Pasividad



¿Donde estarán?
¿Donde han estado?
¿Donde esta?
¿Donde?.

Busco cada noche una respuesta,
respuesta que con el viento viaja
rodando como piedra pequeña
en torrentes de incomprensiones.

Ya no recuerdo aquellos corceles
bajando de sus pedestales de granito,
cabalgando junto a reyes y reinas
como iguales bajo el naciente sol .

Ya no suena saxofones lejanos
ni tañen las cercanas campanas,
solo pululan políticos ebrios de poder
entre los miedos eternizados.

Vivimos como rebaños sometidos
que hace  años dejaron de soñar,
sueños, sueños que dejamos escapar
entre sombras que nos atenazan.

Busco, sueño, sueño sueños para todos
los que son, los que serán, los que fueron
aquellos que  vinieron , los que se fueron
aquellos que vendrán y entre nosotros 
algún día, un cercano día se asentarán.


¿Donde?.
¿Donde está?
¿Donde han estado?
¿Donde estarán?








viernes, 17 de enero de 2014

El ultimo cisne



Cuando el emperador del Edén
pasea en las aguas sumisas del alba,
cuando la blanca esbeltez plateada
perfuma de amor la cristalina charca
el tiempo parece detenerse sin temor.
Y aunque corren los años y el cisne envejece
su blanca y extenuada belleza permanece,
y aunque los arrogantes y fríos inviernos
encadenen las aguas con esposas de hielo,
su eterna beldad nunca tendrá sombras.
Y volverán los abriles lluviosos, volverán,
y con ellos el robledal custodiará la charca
de Bóreas, ese viento emigrado del norte,
Y volverán las tardes de estío, volverán,
y la charca , cual sepultura preciosa
acogerá eternamente el cuello esbelto
de la ultima criatura que de soledad murió.


domingo, 5 de enero de 2014

La ventana de la casa verde


Cuando me paro en medio de mis pensamientos
y observo la solitaria ventana olvidada,
los recuerdos vuelan como nubes en tormenta
descabalgando peregrinas gotas de agua que
resisten en las caducas hojas del viejo chopo.

Recuerdo aquella tarde de invierno cuando la lluvia
empapaba los cristales de la vieja casa verde,
aquella humilde casa de la pequeña plaza, 
era una calle perdida, era una ciudad olvidada,
vi a una niña a través de los acuosos cristales.

Siempre fui y seré el mejor amigo de la lluvia
pero aquella tarde las gotas me impidieron
ver el rostro mas hermoso que mis ojos recuerdan,
la niña, la niña de la casa verde a la luz de la tarde,
dorada luz que resaltaba la calidez de la inocencia.

Pasó el invierno , pasó la primavera y el verano

y cada tarde a la luz del crepúsculo, la niña,
la niña de la humilde casa verde asomaba 
su blanca faz a través de los cerrados cristales,
siempre con mirada ausente, solo mirada ausente.

Llora una niña, llora una tarde, llora una vida,
el tiempo se va descomponiendo con esas lagrimas,
la niña me miró aquella tarde, y vi una sonrisa,
una sonrisa de paz, cuando la luz huía desolada
entre ilusiones y flores oscurecidas por la noche.

Quien suspira entre auroras, es la niña de la casa verde,

tarde tras tarde, entre luces y sombras que pasean
¿quien puede dejar de mirar?, me siento perdido sin la mirada
de un solo día, la vida es hermosa, y la vida es triste
pero ayuda la mirada de cada tarde, la mirada de cada día.

Y llegó, llegó  un  nuevo invierno, un mal invierno del sur

 aquella tarde, la blanca cara de la niña se ausentó del cristal,
llegó, llegó  un  nuevo invierno, un mal invierno del sur,
días cortos, largas noches y ausencia, ausencias de sueños
Ausencia de belleza, ausencia de caminos, ausencia de vida.

Y paso, paso el invierno , y la ventana sola quedó

llegaron la amapolas, las golondrinas y la primavera
Llegaron nuevas vidas, llegaron nuevas luces vertidas,
pero faltan los suspiros entre las auroras y gotas de rocío
y falta la niña de la ventana de la casa verde.

Ya no llora una niña, no llora una tarde, no llora una vida,

las lagrimas derramadas  entre los olvidos, olvidadas fueron
y ya casi nadie mira a la ventana, a la vieja ventana de la casa verde
porque  entre ilusiones perdidas y entre flores blancas y dulces
se asienta el olvido de caminantes, se asienta la vida misma.

Y todo  llegó, llegó  por  un mal invierno, un mal invierno  del sur...

  


viernes, 3 de enero de 2014

La luna negra



La luna negra está triste
Llora las almas perdidas,
La luna negra está triste
por tantas palabras oídas
y casi todas fingidas.

- '

miércoles, 1 de enero de 2014

Bosques


A veces las horas se detienen
estalla el poema descarriado
escondida está la palabra justa
la serenidad de un poema intenso.

La vida es poesía y esta, sociedad,
la poesía es como un bosque
a veces solitario, a veces triste
lleno de matices, de sombras y de luz.

Todo pasa levemente en silencio
hasta que se preñan las sombras
de clamorosos silencios discretos
esas sus intimidades incipientes.

Hasta que aparece la magia,
la magia del bosque estalla , y
la imaginación se convierte en eternidad
cuando el sol como paloma emerge.

Entre silencios va emigrando la niebla,
cuando Céfiro despierta a los ruiseñores
las luces se sobreponen a las sombras
reverdeciendo oscuridades y tinieblas.

Entonces el bosque preñado de silencios
se ensalza de sedas y y sonidos ansiados
apareciendo ante los ojos de los caminantes,
A veces bello, a veces triste, a veces indiferente.

Esta vida es poesía y esta , sociedad,
la poesía es como un bosque
a veces solitario, a veces triste

lleno de matices, de sombras y de luz.