miércoles, 10 de diciembre de 2014

La luz de mis recuerdos



La tarde no puede parir nada mas hermoso,
solo la penumbra del ciego llora la ausencia
de contemplar la majestad del vestido de luz
que cubre la espalda de ese mar de recuerdos.

Esos recuerdos que hablan de vientos ululantes
de nieblas espesas y blancas dormitando al sol,
recuerdos de largas y deleitosas tardes de estío
que impregnan la mente de suaves pensamientos.

La belleza de la puesta de sol sobre viejos olivos,
fulgores dorados que iluminan caducas higueras
que reflejando  meditabundos sueños de aromas
añorados por las nubes desde la silenciosa distancia.

La calma, vuela y cae en algarabía silente
solo rota por el pertinaz canto del cuco,
mientras el río camina sin querer caminar
envidiando la luz que peina mi recuerdos.


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