sábado, 30 de agosto de 2014

Eros



Sobre tu ausencia juro mi condena,
Juramentos escritos sobre el agua
el tiempo nunca destruyó el amor
aunque si adormece dulces dones.
Mi alma descarada me lo advierte
no hay mar que apague este  fuego
quizás solo beber de tus labios puros
ese dulce libar, el placer de los años.
Luminosos ojos de luz, divina estatua,
la de los placeres furtivos y dorados
cuando bajo mi impetuoso cuerpo estas, 
apacentando la beldad de la madurez.
Dentro de tu sublime cuerpo me hallo,
pronto esa fruta madura donara su ser
prendiendo mil pasiones sin palabras,
abrasando la desnudez de la noche
hasta la llegada de la amada aurora.



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