viernes, 25 de abril de 2014

El trigal



Un día, unas manos acariciaron la tierra,
tierras regadas con húmedas lagrimas y sudor,
ese sudor, que preñando los campos yermos
alumbró esplendidas , generosas espigas
que perdiendo la vida, nos legan su vida.
Recuerdo el olor de los campos de trigo
y recuerdo las rojas amapolas en el trigal,
recuerdo el azul del cielo entre aromas verdes
y recuerdo el roce lujurioso de mis manos
acariciando espigas que suspiraban por ser halagadas.





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