sábado, 15 de marzo de 2014

Y sueño que despierto


Cuando suspiras, mi vida se acelera
es un instante de siglos en el paraíso,
mis vellos se erizan en sed de armonías 
al contemplar las gemas de tus pechos
esas gemas solo profanadas por mi amor.

Pienso que es una fantasía, un sueño,
y despierto, contemplando tu cuerpo,
perlas blancas rodeando tu blanco cuello,
la elegancia de la tan añorada desnudez
que invita a jugar hasta el amanecer.

Deseos de amar, envuelven mi alma,
soy ese gendarme de madreselvas
que rescata tu azahar con los labios 
sembrando tu cuerpo de temblores
saciando nuestras auroras con ardor.

Tu cuerpo es mi única y deseada patria, 
mi Ítaca dulce, voraz y fogosa isla,
una rosa cuyos pétalos se derraman
noche a noche encendiendo armonías, 
viviendo solo para recolectar tu amor.

Porque tu cuerpo alimenta mi vida,
tus fuentes sacian mi ardiente sed,
y respirando tu acelerada pasión
solo deseo que tus manos sean la mías
y nuestros cuerpos se unan en concierto.

Y sueño, sueño, que despierto 
y despierto, contemplando tu cuerpo, 
y me derrito como cera de abeja
cuando ciñes mi cintura con tus abrazos
y rozas mi pecho con tus dulces senos.

Y sueño, sueño, que despierto 
y despierto, contemplando tu cuerpo
y deseando que nunca amanezca. 






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