viernes, 17 de enero de 2014

El ultimo cisne



Cuando el emperador del Edén
pasea en las aguas sumisas del alba,
cuando la blanca esbeltez plateada
perfuma de amor la cristalina charca
el tiempo parece detenerse sin temor.
Y aunque corren los años y el cisne envejece
su blanca y extenuada belleza permanece,
y aunque los arrogantes y fríos inviernos
encadenen las aguas con esposas de hielo,
su eterna beldad nunca tendrá sombras.
Y volverán los abriles lluviosos, volverán,
y con ellos el robledal custodiará la charca
de Bóreas, ese viento emigrado del norte,
Y volverán las tardes de estío, volverán,
y la charca , cual sepultura preciosa
acogerá eternamente el cuello esbelto
de la ultima criatura que de soledad murió.


1 comentario:

Carmela dijo...

Leyendo tu poema recordé la sensibilidad de otro poeta:

" También en primavera mueren los cisnes
y ahí flotaba
muerto un domingo
girando de lado
en la corriente
y fui hasta la rotonda
y distinguí
dioses en carros,
perros, mujeres
que giraban,
y la muerte
se me precipitó garganta abajo
como un ratón,
y oí llegar a la gente
con sus canastos de camping
y sus risas
y me sentí culpable
por el cisne
como si la muerte
fuese algo vergonzoso
y me alejé
como un idiota
y les dejé
mi hermoso cisne."
Charles Bukowski