martes, 15 de mayo de 2012

La Piconera


Ojos negros que me miran
ojos negros que atemperan
ojos negros , piel morena,
es la mirada de la piconera.

Brasas del amor buscado
en una vida tan efímera 
vividora de instantes
cincelados en terciopelos.

Braman solemnes las retinas
ante el cuerpo de Afrodita
diosa del amor, en las tardes
mortecinas del enero Califal.

Mirada inocente,
mirada que  provoca
mirada que implora
Mirada de seda.

Se nublan los cielos
ante senos fragantes
ante la piel ardiente ,
ante besos de placer 
ambiguo.

Por angostas calles
suben suben borrachos
los deseos de ambrosías
añorando placidas brasas.

Desenfreno a la luz 
de las almenas coronadas
y de un río que llora
por sus rosas olvidadas.


Mirada inocente,
mirada que  provoca
mirada que implora,
es la mirada de la piconera.


La chiquita piconera es la obra más famosa de Romero de Torres. La escena se desarrolla en el interior de una humilde habitación, con una joven sentada en una silla de enea que se adelanta sobre un brasero, sosteniendo en su mano derecha una badila de cobre con la que mueve el picón, el carbón. Una puerta abierta nos permite contemplar el fondo, con el paseo de la Ribera y el Puente Romano bajo un cielo de anochecer. El hombro desnudo, el incipiente nacimiento de los pechos y las bien torneadas piernas abiertas de la joven embutidas en medias de seda presionadas por ligas de color naranja constituyen la oferta de la muchacha para brindar su joven cuerpo a cambio de alguna moneda que la libere de su humilde condición.



sábado, 12 de mayo de 2012

De animales y hombres



 Negros mirlos en mi balcón
cautivan con elegancia, 
 astucia contra insolencia
a cada cual mas bravucón.


viernes, 11 de mayo de 2012

Lidia





Tiene el astado bravura
tras una lid de tormento
se desvanece el aliento,
donde estará la cordura.