viernes, 17 de agosto de 2012

Perseidas



Cuanto amo la nocturna oscuridad 
de los cielos estrellados de agosto,
ornados  por sus perlas peregrinas,
esas transeúntes de efímera gracia.

Dicen que son lagrimas doloridas,
dicen que un Santo las derramó triste,
lo dicen y dicen tantos desvaríos
que hasta la cordura hacen temblar.

Esa lluvia áurea por Zeus engendrada, 
que de   amores  y deseos humanos 
engendró a Perseo , verdugo de Medusa
esa lluvia de amor entre deidades.

Las soledades de la noche estival
le roban  frutos al árbol del cielo
incendiando mis ojos de admiración
con gotas de lujuria derramadas.

Dejadme que esta noche os llame Ángeles,
dejadme pedir un anhelo de paz,
dejadme ver  los dioses del Olimpo,
Dejadme soñar  la luz silenciosa.






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