miércoles, 28 de marzo de 2012

Atlantida





El camino, pleno de yerbas y zarzas 
las tardes, llenas de ocasos luminosos
la mar, la cercana mar de murmullos
que alienta deseos de ingenuidades.


Los charcos reflejan el sol que quema
soñando crepúsculos que a veces se ven
y a veces, se sueñan, sueños ardientes
sueños apasionados de cielos enamorados.


Ahí,  aun viven los locos que sueñan
esos locos soñados, anhelados de antaño
efímeros océanos extraviados del ayer
¿Donde están esos locos de antes?


¿Quien no busca los cuerdos locos?
yo los busqué y aún sigo la búsqueda
porque quien no busca, no encuentra
y el que no encuentra, en vida muere.


¿No sientes frío?, en la búsqueda están
los caminos, ¿ y que caminos se buscan?
los cercados por las tinieblas y pájaros
de mal agüero, o huracanes culpables.


Busco las utopías hermosas y perdidas
 que los hombres abandonaron a su suerte
 ilusiones angustiadas de niños desvalidos 
 pececillos olvidados en una mar arbolada.


¿Donde están esos locos de antes?
¿donde encontraremos los cuerdos locos?
y la respuesta escrita en el viento, que grita
"Ya no quedan locos que sueñen sus sueños".



  

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