viernes, 23 de septiembre de 2011

El Adarve


Como acaricia la niebla entre los membrillos
ese vestido de piedra cansada y arrugada
cortejo de los tiempos, romances , romancillos
de atardeceres de invierno, luz acaudalada.
Amantes desposados, las rejas tus anillos
y humildes perlas, en  tu frente coronada.
Las lechosas callejuelas de verdes eternos
abrazan brumas y caminantes sempiternos.


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