lunes, 8 de agosto de 2011

El viejo roble


Helados están mis latidos,
camino por campos de malvas
mirando al cielo con ojos cerrados
solo veo lo que no se ve.

Veo el viento gélido
que atormenta rocas calladas
vejando arboles desnudos
en pesadillas de cielos vacíos.

Holocaustos de miserias
sobrevuelan tristes 
caminos de soledades 
el destino sigue ahí.

Veo las miserias terrenales
que junto a pólenes y granados
enraizando en patios desiertos
son  gritos eternos sin sonido.

Veo un roble que resiste
que se eleva sobre mirtos y jaras
sobre bellos narcisos desconfiados
rechazando brumas mundanas.

La belleza crea lagrimas, 
en armonías de espíritu
el fin  es bello si es digno
aunque la belleza no es justa.

Veo, como roble desafiante
malherido en sus entrañas
que implora lluvias de amor
y que poco a poco 
llora a sus pintores.

No llora la suerte
llora el robledal
por el alma de sus ancestros
y la despedida
 al fulgor de las estrellas.

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