miércoles, 27 de abril de 2011

El dolmen


Luz, 
que muere en el camino
junto a brisas cansadas,
ah, jóvenes arroyos vivaces
nacidos en crepusculares
y olvidadas mañanas
de oscuros nubarrones.

Mañanas 
de lagrimas de vida
que tejen con pasión
ocasos de arco iris
amansando abejas
en jaras de papel.

Esas
Charcas de ocasión
que reflejan fulgores
y agonizan sin memoria
alimentando bocas,
légamos sedientos.

En silencio,
acaricio caprichosos riscos
esculpidos por los tiempos
como acogedoras atalayas
de rapaces inquisidoras
muerte por la vida.

Vivir,
vivir es morir,
la tarde muere
porque 
nace al amanecer
tras la muerte
de la noche.

Suceden
los días
acontecen las noches
pasan los años
pasa la vida,
y el dolmen,
sueña.

Acogí la muerte
preservé la vida
y ahora,
vivo en silencio
amparado por
blancas jaras.


1 comentario:

lidia-la escriba dijo...

amigo,me emocioné, si has logrado,que salga mi emocion...
muchísimas gracias,gracias por compartir! te dejo un abrazo enorme,poeta,
besos
gracias
lidia-la escriba

http://www.deloquenosehabla.blogspot.com