martes, 15 de marzo de 2011

Una tarde en el parque


Gritan las fuentes en mis sentidos
asoman las sombras entre luces
de una tarde, que camina al ocaso
entre rumores y ecos de silencios.

Entre las viejas tejas, los jilgueros
aman, breves instantes, oh milanos
seguid mirando los azules cielos
mientras el cortejo conquista aleros.

Y los amantes, los amantes caminan
por  sendas, a veces perdidas, otras
buscadas entre las pasiones desnudas
esperan , el éxtasis mas prodigioso. 

Cuantos risueños besos robados,
que frágiles carabelas en un mar
 arbolado, por la incomprensión,
vehemente frenesí de enamorados.

Y los niños, los niños, los reyes,
juegan ajenos al voraz mundo
ceñidos por severos cipreses
entre aromas de gallardas rosas.

Conquistadores de alegrías
domeñadores de ilusiones
como capitanes de navíos
descubriendo los océanos.

Y los ancianos, los ancianos
pilastras, conciencia de un mundo
que a veces no vislumbran
 fundidos en los recuerdos.

Melancolía por el presente
añoranza por el pasado
lagrimas por la amada
llantos de amapola solitaria.

Y todo, en esa pausada
y bella tarde de estío
aromatizada por jazmines
 azucenas, rosas , hierbabuena
y rodeado de olivos.

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