sábado, 16 de octubre de 2010

La hoja seca


Abrazada a tus ramas vivo
y vivir no vivo el momento
de mi encuentro con la madre
madre  tierra que te vio nacer.

Una vida de sentimiento pasó
con los aromas de una travesía
dulce amargor, eterno transito
Muerte, vida , muerte, la vida.

Ese largo viaje de presencias
en las sombras de la primavera
con las ultimas lagrimas heladas
contigo, contigo aprendí a vivir.

Aún recuerdo los serenos abrazos
aquella oscura noche que reinó
la lluvia, tras cerrar la tarde los ojos
como asías mi brazos a tus ramas.

Si,  me protegiste de las iras
de Eolo, ese Dios tempestuoso
que a veces detesta  hasta la luna
y así pasamos aquellas tardes.

Mendigo de silenciosas melodías
de trinos y cantos de tórtolas
de monótonas cigarras
que ornan nuestros estíos.

Y las estrellas entre mis hermanas
que hermosas noches
regadas de madrugada
por lagrimas de rocío.

Cerca estuvo aquel fuego
que envejeció con rapidez
que cerca aquellos hombres
a veces la vida,
 a veces la muerte.

Hoy es el día
ese día de otoño
que tus débiles  brazos
me empujan a volar

Volar, volar
Besar la tierra
vivir, amar, morir
podredumbre
la vida emergerá

Pero eso,
eso es
otra historia.

2 comentarios:

lidia dijo...

hermosa,bella poesia!!!!...quien tuviera tus verbos, para ser poeta...
gracias por estar y comentar
un abrazo
lidia-la escriba

lidia dijo...

querido poeta,la tarde es de frio,rara primavera,espcios silentes,palabras mentiras,y silencio...
gracias
lidia-la escriba doliente