jueves, 23 de septiembre de 2010

Padre



Cuantos y largos caminos has visto pasar,
Cuantas veloces golondrinas has visto volar,
Cuantos interminables llantos has sabido domar,
Y por cuantas veces los sueños esparcidos al viento.
Faro de mis tempestades, guiaste mi velero
Cual Ulises en periplo, entre Ítaca y  el Hades,
En  tus nevadas sienes veo la morada del tiempo,
Los jardines de la memoria donde vuelan los sueños.
Sobre el alto cerro en días de calma ventisca
Pregunto al viento ¿pero Dios, Dios  Existe?,
El viento trae la respuesta, las brisas me susurran
Abarrotando mi alma, Tú eres Dios, mi único Dios.
Forjador de mis luces, forjador de mis sombras,
Mi existencia, lecho donde navegan mis sueños.
Cuantas veces he querido ser como tu,
Cuantas veces he soñado vivir como tu,
Quizás las estrellas fuesen las mismas,
Quizás el mundo haya cambiado raudo,
Quizás, pero veo con admirados ojos
Que tu cansada mirada desprende vida
Siempre de frente a la luz que vendrá,
Esa luz, la del camino andado y vivido
Navegaste por la vida con mar gruesa,
 Marejadas, con mar calma y arbolada
Siempre prieto el timón del navío,
 Sé que un lejano día mirare el horizonte
 Oiré el silencio, entonces, entonces
Escucharé como es el llanto del viento.


1 comentario:

lidia dijo...

navegante por la vida...y si,uno va probando,y decidiendo en la medida que pueda decidir...somos seres únicos,llenos de tantas diferencias!
muchas gracias por visitar mi blog
un abrazo
lidia-la escriba