miércoles, 23 de junio de 2010

Calle de los Desamparados, 5


Entre aligustres y rosales
con las parras arañando
las vírgenes y blancas
paredes del patio silencioso.

Esos son mis centinelas
los de mi alegre humildad
implacables contra la tiniebla,
 incultura que anula la libertad.

Humildad, bendita humildad
las de los hombres buenos
la de los poetas infinitos
sembradores de frescos versos.

Ecos, ecos del pasado
manchan tus paredes
ecos de cultura
ecos comprometidos.

A la sombra del peral
con la luz acariciando
los verdes brotes,  
alumbrando estrofas.

Caminante de las tierras
de España, caminante,
soñador de tristezas
en castellanos sitios.

Cocina de hierro
estufa de petroleo
fríos segovianos
hasta en los retratos.

Horas silenciosas
calladas horas
de versos inmortales
para una eternidad.






1 comentario:

Amelia dijo...

Maravilloso,,,como siempre.

Besos