domingo, 20 de junio de 2010

Adolescencia



Busco la tierra
Manantiales de juventud
Ocasos de humana decadencia
Tibios soles de poniente.

Viento insinuante
Nave secreta de mis ideas
Firmeza plena de los vientos
Turbia claridad del fin.

Un día romperemos el aire
Un día robaremos al viento
Vientos  de eternidad soñada
Soplos cristalinos de silencio

Quien cree en la muerte propia
Cuando la tierra te reconoce, con
Mástiles inflamados de victoria
Vete despacio de la vida.

Los caudales de sombra
Sombras espesas y mudas
Ebrias sombras nocturnas
Roquedales del tiempo presente.

Arrugas preñadas de silencio
Hermosos y
Misteriosos besos secretos
En quebrantados amaneceres.

Olvidados, perdidos los
Besos de la divina inocencia, los 
Ecos de abrazos polvorientos, las
Voces de relámpagos juveniles.

1 comentario:

Amelia dijo...

A veces, entre las arrugas del presente, se descubren otras huellas: la de una adolescencia casi olvidada. Pero... esos besos de un primer amor, siempre se guardan entre ellas.

Un poema muy bello, Jose Antonio.