miércoles, 3 de marzo de 2010

El aljimez


Rasgueo de guitarra, oído del sentir,
por tu balcón cíngara, me llegan al alma
esos aromas de húmeda primavera
que impregnan las frescas callejuelas.

A través del aljimez, cada noche
y con el sudor engalanando mi frente,
mis pensamientos vuelan frente a tu espejo,
cuando cada noche ondulas tus cabellos.

Caricias en tu azabache cabellera,
dedos que recorren tu sinuosidades
hasta ese cuello encadenado
al talle apasionado de tu figura

Lujuria, lascivia, pero sobre todo, éxtasis,
imagino tus rojos labios sobre mi boca,
imagino mis caricias caminar por tu cuerpo,
imagino los abrazos hasta la luz del alba.

No escuchas la guitarra,
no oyes mis pensamientos,
no sientes mis abrazos,
odio tu lejana cercanía.

Mira los trigales verdes
como crecen al sol,
así crece el amor mio
a través de este aljimez.

Miro al cielo,
limpio, pleno de estrellas,
así decoran la noche
como tus ojos, 
muestran tu alma.

Triste realidad
tan cerca
tan lejos
de tí.

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